Rock en la montaña


Los festivales de rock son una cita obligada para adultos y adolescentes. Y es que, por el precio de una entrada, se puede disfrutar de más de cinco recitales en una noche y en algunos casos hay más de un escenario con artistas tocando en simultáneo.


Lo que atrae es la variedad de bandas, –muchas veces hay hasta grupos internacionales- la posibilidad de sorprenderte con una nueva interpretación de un tema por artistas de distintos grupos que actúan durante la misma noche, el merchandising –remeras, gorros, cds- y, en algunos casos, el paisaje.


El nombre "Cosquín Rock" se debe a que desde su primera edición en 2001 y hasta la cuarta en 2004 se realizaba en la Plaza Próspero Molina en la ciudad de Cosquín. Posteriormente tuvo lugar en la Comuna San Roque y a partir del año 2011 el lugar cambió al aeródromo de Santa María de Punilla, debido a que el productor, José Palazzo, tenía inconvenientes con residentes de la comuna por el volumen de la música y la enorme cantidad de gente que llegaba a la ciudad. Esta nueva ubicación, le da al festival un toque particular, más alejado de todo y con atardeceres increíbles –detrás del  escenario principal hay un hermoso paisaje donde el sol se esconde entre las montañas-.


Pero la mágica y placentera ubicación del evento tiene algunos puntos en contra. Como primera medida, los mismos organizadores recomiendan que el público llegue con anticipación al predio ya que en horas pico de llegada que puede ser cuando empiezan los recitales o en los recambios de cada banda –hay que recordar que no todos van a ver a la totalidad de los grupos que tocan durante una jornada por un tema de gustos personales- y en estos casos supo haber demoras estimadas de hasta cuatro horas para llegar al predio a pie desde la ruta 38.


Otro de los problemas que trae la mudanza del festival son las demoras por las rutas de acceso colapsadas. Muchas personas acampan al costado de la 38 y además siempre hay gente que va caminando por la ruta o en bicicleta. Una ruta con muchas curvas y contracurvas, muchas veces difícil de manejar en situaciones normales. En la página oficial del festival, figuran algunas direcciones de campings para todos aquellos que no tengan donde hospedarse.


Y por último, al ser el único festival de rock en esa zona el público es muy variado ya que los fanáticos de las bandas se acercan de distintas provincias. Entonces se congestionan todavía más las vías de acceso. Para muchos, Córdoba es más cerca y accesible que Buenos Aires, donde año tras año, distintas empresas como compañías de celulares y  marcas de gaseosas -entre otras- descubren el negocio del rock y crean sus propios festivales.


Alrededor de 120 mil personas compran la entrada para ir a Cosquín año tras año. Sin lugar a dudas, evitar las demoras en todos los accesos es un punto –muy difícil- a mejorar en la organización.



Una vez en el predio, todo cambia, todo vale la pena. Las largas caminatas y el viaje son olvidados al ver como va cayendo lentamente la noche, descubriendo a las estrellas que no se ven desde la ciudad. El ambiente es tranquilo, hay distintos gustos musicales y son respetados. Mientras algunos chicos están  acostados en el pasto escuchando música, conversando y disfrutando de una noche de verano, otros están saltando, cantando y deseando llegar a la primera fila para estar más cerca de su artista favorito. Hay tres puestos donde venden hamburguesas, panchos, gaseosas, agua, cerveza y fernet y tres carpas de enfermería que son usados, generalmente por aquellos que se exceden con el alcohol o reciben golpes en algún pogo o las dos cosas.


El Cosquín de este año comenzó el viernes 10 de febrero –con un público de más de 40.000 personas- y finalizó el domingo 12. Durante los tres días, los escenarios rugieron al ritmo de 89 bandas, entre ellas: Massacre, Illya Kuryaki and the Valderramas, Calle 13, Las Pastillas del Abuelo, Charly García, Catupecu Machu, Las Pelotas, Ciro y los Persas, Kananga La Vela Puerca entre otros. Las 89 bandas también incluyen a grupos que recién están comenzando -y no son popularmente conocidos- y fueron votados a través de las redes sociales para participar del festival.


Una de las características más importantes y movilizantes de este año fueron los homenajes realizados a Luis Alberto “el Flaco” Spinetta, un icono del rock nacional, que falleció de cáncer dos días antes del Cosquín. Fue por demás emotiva la despedida por parte de Charly García quien abrió su show cantando “Rezo por vos”. Pero fue algunas horas antes, cuando el público se conmovió al oír a Dante Spinetta, hijo del Flaco y cantante de IKV diciendo: “Mi viejo está acá hoy”. El público se estremeció y respondió cantando: “El Flaco no se murió, el Flaco no se murió. Está tocando con Pappo para los pibes de Cromañón”. 


Desde la estructura del espectáculo, Cosquín tuvo dos novedades muy atractivas para su público.


La primera es que a diferencia de los años anteriores se agregó un nuevo escenario temático al escenario principal y al hangar. Durante el primer día hubo un escenario temático de rock nacional donde se lucieron El Bordo, Ojos Locos, La 25, Casi Justicia Social –ex Callejeros- y Los Gardelitos; el segundo se trató sobre heavy metal y en el horario central se destacaron Horcas, Logos, Ántrax Malón; finalmente el sábado se apaciguó la energía del escenario para el especial de reggae con Fidel Nadal, Dread Mar I, Los Pericos y Nonpalide.
  

La segunda novedad fue la inclusión de una fiesta en el predio. Sí, una fiesta entre recitales. Se trata de la Bizarren Miusik Parti, una fiesta que está de moda y se realiza una vez por mes en distintos boliches de Capital Federal y el conurbano y que ahora comenzó a realizarse periódicamente en la costa atlántica, en Rosario y en Córdoba. En la Bizarrense pasa música de los 80’s, variada y la consigna es ir disfrazado, al final de la noche, después de desayunar churros con chocolatada o sanguches de bondiola con gaseosa, se anuncia el ganador del disfraz más bizarro. Otro condimento fundamental de estas fiestas es que actuán como invitados artistas y bandas considerados “bizarros” por el público que asiste a las fiestas.

La bizarra –que había sido publicitada desde las redes sociales con varios meses de anticipación- fue un éxito en el festival. El cronograma: empezó el sábado a las 21.30hs con la actuación de Paolo el rockero, luego estuvo Jazzy MelMachito Ponce y cerrandoWilly Polvorón.


Entre el año pasado y este, se sumaron más sponsors, se agregaron más micros para viajar de una ciudad a otra dentro de Córdoba, algunas tarjetas de crédito colaboraron con promociones para financiar las entradas, se organizaron sorteos de entradas y los organizadores innovan, se actualizan, se superan. También incluyeron a parte de su propio público como protagonistas convocando bandas nuevas para subirse al escenario. Todo parece estar analizado con detenimiento. Y lo que consiguen es un público fiel, variado, exigente y renovado. ¿Con qué nos sorprenderá el Cosquín 2013?

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