Las crónicas de Huracán

Fernando había entrado a trabajar algunos meses atrás. Solía ser un chico tímido y no buscaba hablar con nadie. Recuerdo que cada vez que tenía que consultarle algo, antes debía preguntarle a cualquier compañero cómo era su nombre. Hasta que un día, este chico decidió salir de su burbuja y finalmente todos pudimos conocer algo de él.  De golpe veía a un chico alegre, feliz y con una sonrisa de oreja a oreja. Hasta venía a mi escritorio, me saludaba y nos hacía chistes a mí y a mis compañeros. Lo empecé a mirar con otros ojos.
Tenía que entregar una crónica del Centenario de Huracán para la facultad y era tanta la información que había recolectado en los festejos que necesitaba ayuda y resulta que mi compañerito de trabajo no sólo era Periodista Deportivo, sino que también era hincha fanático de mi querido Globo. Así que una mañana me acerqué a su escritorio y le pedí, muy amablemente, si podía mirar las crónicas que ya había empezado a escribir y que hiciera las correcciones que fueran necesarias; Esa fue mi excusa para hablarle. 
Transcurrieron algunos días, lo invité a mi cumpleaños y no fue. Nos pasamos nuestros celulares y pasó un tiempo hasta que comenzamos a mensajearnos. Una tarde salimos los dos del trabajo a la misma hora y descubrí que vivía a tres cuadras de mi casa. Cúantas cosas no sabemos de las personas que vemos día a día. Esa tarde nos quedamos hablando en la calle, como chicos. No importaba nada; las horas pasaban y él no fue a jugar a la pelota. ¿Pueden entenderlo? Repasemos: trabajabamos juntos, los dos de Huracán, él periodista deportivo y yo estudiante de periodismo, vivíamos a tres cuadras de diferencia y él estaba faltando a un partido de fútbol con los amigos!!! Todo encajaba perfectamente. En el transcurso de la charla nos reíamos y yo notaba que se acercaba lentamente hacia mí. Yo estaba nerviosa, me sentaba, me paraba, me prendía un pucho.
"Me gusta una chica de Huracán", dijo. Era la frutilla del postre, el broche de oro, ya estaba lista para el beso... Pero continuó hablando y me di cuenta que no hablaba de mí. Nos quedamos un rato más en la calle y me fui a mi casa. "Se va a la puta que lo parío", pensaba.
Los días pasaron y el quemero seguía con sus chistes y por momentos me hacía pensar que me tiraba onda. ¡Patrañas!
Finalmente llegó el 14 de Noviembre del 2008, día en que tenía que entregar las tres crónicas que hice. Había cambiado el horario en el trabajo para irme más temprano para corregirlas por las dudas de que hubiera algo que no me gustaba. (Tengo serios problemas de inestabilidad con la construcción de oraciones cada vez que escribo, probablemente noten que cambie alguna de mis publicaciones en el blog más de una vez)
Fernando vino a saludarme a mi puesto de trabajo y le dije que ya me iba. Pasaron dos minutos cuando me cayó un mensaje en el celular diciendo que me estaba esperando en un taxi afuera. Salí rápidamente y lo vi al pelotudo ese arriba del taxi. (Pelotudo con cariño, yo estaba media ofendida en ese momento) Cuando me subí me dijo que me iba a dejar en la puerta de la facultad. Comenzó otra vez el histeriqueo primero por parte de él y luego yo también me prendí. Me cansé. Hagamos un paréntesis acá. Esta es la parte que mis amigas todavía no pueden creer: "En 16 cuadras me bajo", esas fueron mis palabras. Pasaron pocos segundos hasta que mi boca probó aquél beso que me cambió la vida para siempre. Mis manos temblaban y sentía el sonido de nuestras respiraciones agitadas por los nervios y la emoción. Ese momento fue nuestro, fue el primero, fue increíble. ¿Qué habrá pensado el tachero?, llegué a pensar. Lógicamente el beso no duró 16 cuadras, entonces me recliné en el asiento para que él me abrazara, no sabía qué decirle. Volvió a besarme dos o tres veces más y sonreía. Aunque quiso disimularlo, me dí cuenta que él también estaba nervioso. Terminó el viaje y me bajé del taxi sin entender nada. No importaban mis crónicas, sólo deseaba prolongar ese maravilloso momento. El taxi se fue lentamente por Lavalle.




(CONTUNUARA...)

Comentarios

  1. aia, que linda que sos mi monolitica.

    Te amo con el alma, contaste apenas el comienzo y hay muchísimo más jejeje. Mis cagadas y mis buenas acciones

    SOS MUY HERMOSA; TE AMO, TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO,TE AMO.

    SOS MI VIDA BEBE

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  2. no me canso de escuchar esta historia =D

    los adoro tortolosssss!!!! y extraño muchioooo!

    besote grande para ambos!!

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  3. Hermoso, como ustedes cuando están juntos. Ojalá el amor que se tienen dure toda la vida. Siempre estoy para los dos. Los adoro.

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  4. jaja que hermosa historia!!
    me hace acordar un poco a mí, que tiendo a escribir las cosas que me pasan pero le doy un estilo de novela, entonces la vida parece mas interesante ;)
    "Me gusta una chica de Huracán", dijo. "Se va a la puta que lo parío", pensaba.
    esa parte me estallo!!! jajajaj
    y es así, a veces nos pasan que no vemos, y recién despues de que termina (como típicas periodistas) transformamos las cosas que nos pasan en una historia, es inevitable...
    Ahí recién tomás conciencia de las idas y vueltas del destino, y llegás a la conclusión de que cuando algo tiene que pasar el universo entero se confabula (no es cuando más lo deseás, lamentablemente, simplemente es cuando algo está escrito) para que pase. Por eso es que todo vale la pena :)

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