Un sentimiento no se explica, no se deja
Hay lugares que nos marcan, hay momentos que nos recuerdan que seguimos vivos. Con ustedes, las palabras que explotaron desde el fondo de mi corazón días antes del Centenario Quemero en el 2008.
Parque Patricios, barrio de la Quema , de guapos, tango, comparsas y un boxeador, tiene más de 100 razones para festejar el cumpleaños del Club Atlético Huracán. El olorcito a triunfo, empate y derrota tiñen de alegría, ilusión y nostalgia el empedrado de las calles que tantas veces circuló el público local del palacio Tomás A. Ducó durante muchos años.
Hay cuenta regresiva y no se trata de año nuevo, es apenas el comienzo de un nuevo siglo de vida de un sentimiento heredado y elegido por los hinchas.
En las buenas, en las malas, los quemeros elijen los colores “rojo y blanco” para identificarse con su pasión. Miles de almas se emocionan al ver los trazos de un globo en una pared, un cuaderno, una remera, en la piel, en donde sea. Huracán forma parte de la rutina de la vida de sus hinchas y un poco más también. Es dejar el canal de televisión donde nombran al club, participar de charlas y discusiones en bares, en la cancha, en la calle, es la expectativa de un triunfo camino a la cancha, es saber que si se pierde por goleada no vas a faltar en la tribuna la próxima fecha, es saborear el gustito de la victoria casi casi desde el campo de juego, es estar cantando y de repente detenerse a mirar que hay miles de almas como la tuya, ansiando con alegría, nervios y euforia que la maldita pelota acaricie el arco contrario, es cantar hasta quedarte sin voz, saltar hasta percibir los primeros indicios de calambre, es ir juntando las moneditas para entrar a la cancha y si después de todo el cielo tiene ganas de llorar; “baila la hinchada baila, baila de corazón, vamos quemeros que está lloviendo, nos quedamos por vos”.
Cuando las cosas se ponen difíciles, cuando hay piedras en el camino y se consigue el ansiado gol, a costa de lágrimas, gambetas y pelotazos, en ese momento, cuando el grito sale del pecho, el cuerpo tiembla, los latidos se aceleran y las pobres cuerdas vocales desgarran la esperada palabra de tres letras, el cielo, Masantonio y Newbery se sienten bien cerca.
Es ese cóctel de emociones el que invita a jóvenes, ancianos y niños a fundirse en un mismo sentimiento cuando simplemente sienten que alguien nombra a su queridísimo Huracán y se voltean como si alguien hubiese mencionado sus propios nombres. Tres generaciones que vieron al Globito en sus distintos momentos: festejando, angustiado, luchando tres ascensos, manteniendose en primera división, con sus reiterados cambios de técnicos, con planteles que se renuevan constantemente, con jugadores y a la vez hinchas del Globo jugando en el exterior, con cancha y sin cancha, siempre conservando su grandeza gracias al amor incondicional de su gente.
Tres generaciones y los que se nos fueron antes, los que nos acompañan desde el cielo, los que recordamos en cada uno de los partidos, esos que alguna vez nos soplaron la pelota y la empujaron contra el arco para darnos una alegría a los de acá abajo. Están los que tuvieron suerte, mucha suerte, y se deleitaron con el famoso Huracán del ’73. Mientras se refregaban los ojos por no poder creer lo que estaban disfrutando, el público huracanense quería más y el Globito no daba tregua, así de grande creció Huracán. Después están los jóvenes, esos que vivieron escuchando aquellas historias lejanas donde había un loco, un inglés y muchos otros héroes de la pelota, que ven esas historias lejanas como algo que pasó hace poco tiempo al mirar los ojos vidriosos de quienes cuentan las luchas y las hazañas que hacían estallar el palacio.
Un nuevo siglo comienza, con los cimientos del anterior y con la ilusión de remontar el vuelo que lo hizo grande, deseando no quede todo en el recuerdo de quienes lo vieron en lo alto del cielo llenando estadios, que el Globo es grande de verdad solo por su gente y sin salir campeón, ahora llegó el momento de festejar.
“Parque Patricios de fiesta está,
porque hay un grito en los corazones,
arriba Globo dale Huracán"
arriba Globo dale Huracán"
HERMOSO! Como todo lo que escribis, como tu persona. Gracias por tantos años siguiendo al Globo juntas. Te amo hermana. Tetu
ResponderEliminarAH!! y te felicito por el Blog, increíble!!! Seguí escribiendo, ya soy tu seguidora (desde siempre) :) te amo
ResponderEliminarMuy lindo bebe, te amo con el alma
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