Listos, preparados...YA!
"Del dicho al hecho hay un largo trecho", puede ser, quizás, depende. Es relativo. Cuando hay ganas el camino parece acortarse ya que se disfruta.
Estoy feliz y orgullosa. Desde el año pasado estoy conociendo gente que se anima a hacer lo que ama, que defiende sus sueños y descarta las rutinas aburridas e impuestas por la sociedad. Y entre todas esas personas corajudas que me tocó conocer, me conocí a mí. Si me estas leyendo y te pasó lo mismo, entonces y sólo entonces, sabes de lo que hablo. Sabes lo que es levantarte todas las mañanas con un nudo en la garganta, sin ganas de ir a trabajar nueve horas a un lugar donde no querés ir y tener que manipular durante esas horas una falsa sonrisa. Y después salir con una contractura que te atraviesa la espalda, los hombros, la nuca y termina con un dolor de cabeza hasta que un día te levantas y te das cuenta de que tenés una fuerte adicción al ibuprofeno y los miorelajantes. Fatal.
Y con el poco tiempo que te queda libre, esas horas en las que pensás que no sos infeliz las usás en ir corriendo al médico, te comprás un groupon de electrodos para sentir que hiciste algo por tu cuerpo, te tomás una cerveza a las apuradas con tus amigas y cuando llegás a tu casa te das cuenta de que saben poco de tu vida y vos sabes poco de sus vidas, llegás a tu casa y prendés la tele para no hablar, para no pensar. Triste.
Es raro mirar para atrás y saber que esa fue mi vida durante algunos años. Es duro. Duele. Pero una mañana me desperté y fue distinto. Apareció la pregunta infalible, esa pregunta que los profesores me dijeron que cuando no sabés qué preguntarle a un entrevistado es la que te saca las papas del fuego y lo mejor de todo es que quedas bien, porque exige una explicación del otro lado. Esas malditas dos palabras cambiaron mi vida para siempre, esa mañana, al despertar, me pregunté:
"¿POR QUÉ?" Y ya no era la misma...
Bienvenidos a Y PUNTO!!!!!!!

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