El Planeta Me Irrita



El look: zapatillas grises (Nike),
calzas (Akiabara), camisa suelta
(India Style), pañuelo en la cabeza
(Isadora), cartera de cuero (Prüne)
Sri Sri Shankar estuvo en la Argentina y citó a un grupo de hippies chic en el Planetario, pero ahí no había nadie. Luego de una peregrinación masiva y con el mat de yoga bajo el brazo, sus fanas llegaron a la zona de meditación, se clavaron 10 piezas de sushi y a partir de ese momento comenzó un viaje sin retorno.




Si el objetivo del encuentro espiritual era pedir por la paz, la naturaleza, el stress y la violencia no entiendo por qué la gente te empujaba para esquivar el barro. Qué paradoja, ¿no? Seguramente estas personas que rezan por el respeto del prójimo son las mismas que te estrujan contra la pared del subte un lunes en hora pico hasta dejarte sin respirar, o son los que se hacen dormidos cuando se sube una embarazada al colectivo, o los que ven que le están afanando a alguien de querusa y miran para otro lado.

Retomando el temita de la conexión con la naturaleza, sólo vi a un pibe caminando descalzo, el resto usaba zapatillas Nike y un par de instructores de Reiki arrastraban unas alpargatas hechas pelota y una baranda a mierda importante.

Otra cosa para destacar fue ver que había más gente fumándose una fila para tomarse un licuado de pasto, un helado de leche de castañas de cajú, o comer un sánguche de palta y berenjenas repleto de semillas de chía y lino, que gente escuchando al boludo que estaba en el escenario presentando a un grupo de música llamado Los Echeverría.
“Están todos muy lindos, desde acá arriba se los ve sonreír”, dijo la cantante, en tacos y más maquillada que Mirtha Legrand para salir en televisión. Definitivamente era preferible tomarse un licuado de pasto antes que escuchar a la minita esa haciéndose la mística.

Al costado del escenario había un grupo de carpas donde las promotoras, que estaban bastante alteraditas,  trataban de vender cursos de “El Arte de Vivir”, la fundación liderada por el chanta que organizó todo el circo. También había un puesto para hacer Sri Sri Yoga y otro que era “Masajes por la paz”, claramente lleno de viejos. También había un stand promocionando la Yoga Rave, que es una fiesta libre de alcohol y de drogas y está llena de brotes de soja y crema de coco. Una joda bárbara.


Todo era vegetales y paz hasta que subió al escenario Carolina, seguramente una grupie de Cri Cri y para desgracia de los presentes, agarró el micrófono, señaló a un pibe del público y dijo: “Vos, buscate a alguien que no conozcas y saludalo”. Con un tono pedagógico y consciente de que su discurso iba dirigido a un grupo extenso de pelotudos, siguió: “¿Lo saludaste de corazón o masomenos? Abrazalo.” Inevitable recordar el capítulo de los Simpsons del líder que quería llevar a los habitantes de Springfield a Felicidonia.


Después de semejante momento, pasaron un video que explicaba como Ravi te enseña a respirar desde la meditación, algo que todos los fumadores tendrían que haber visto y contemplado antes de ir al evento. Ya me los imagino hiperventilando con el pucho en la mano. Fue una buena idea poner dos carpas de la Cruz Roja. Punto para los organizadores.

Una vez que dejó de hablar Carolina apareció el Sri Sri en la pantalla, con una túnica blanca y los subtítulos completamente ilegibles, pero me las juego a que decía “Cualquier similitud con el aspecto de Bin Laden es pura coincidencia”. Los hippies lo ovacionaron y bailaron al compás de una banda india que cantó durante aproximadamente diez minutos: “Shandra canesha, shane shashana”. ¿Cuántos problemas, no? Andá a saber lo que dice la canción. Todos revoleaban las colchonetas.

Finalmente llegó el momento que tanto esperaba el público: el chanta espiritual subió al escenario y todos movieron los brazos de lado a lado durante unos intensos 20 minutos. ¿Quién es? ¿De dónde salió? ¿Qué pasó con los 20 millones de pesos de los fondos de su fundación que investiga la AFIP? ¿Por qué si Macri supuestamente le pagó 2 millones de pesos para meditar un rato tuve que dejar en la entrada una lata de jardinera? ¿Quién va a meditar cuando tarde más de media hora en sacar el auto si River juega con Newell`s a 15 cuadras de donde está Shankar?

Los mismos que hasta ayer seguían todos los movimientos Charlotte Chantal, hoy adoran a Ravi Shankar.

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