Un empujoncito más...
Y me recibo. Después de las vueltas de la vida, si todo sale bien un título me catalogará de Periodista a fines de este año. ¿Pudo haber sido antes?
La profesión me une con mi marido, que es Periodista Deportivo. Es difícil trabajar de periodista hoy en día en algún medio. Algunos tienen contactos, no es mi caso. No soy la hija de, ni la sobrina de, pero alguien me invitó a ser periodista. Yo fui la nieta mayor de mi abuelo. Digo fui, porque está en el cielo y mientras estuvo acá abajo tuvimos momentos muy felices.
Cada vez que hablo de él me emociono y más cuando falta tan poco para que me den ese papelito que diga: "María Pía Fabrizio es periodista". Faaaaaaa, si estuvieras para verlo...suspiro y pienso en lo mucho que me gustaría un abrazo.
En estos días, cerca de mi cumpleaños lo extraño más. Arriba del inmenso y antiguo televisor que tenía en su casa había un portaretratos grande, con una foto mía de bebé. Mi abuelo no necesitó títulos para ser un gran hombre, simplemente se dedicó a trabajar con honestidad y perseverancia. Llegó a tener tres trabajos al mismo tiempo como obrero y a dormir unas pocas horas. Después de algún tiempo, comenzó a trabajar en el sindicato y ya ocupando el cargo de secretario general se animó a escribir. Usaba un seudónimo para publicar prosa, cuentos cortos y artículos de economía. Y yo lo escuchaba cuando me leía. Fue el primer periodista en mi vida y lo único que tengo es una foto de chiquita a upa suyo y un cuaderno que recopila alguno de sus escritos, los que más me leía en mi infancia.
El día que le dije que quería ser periodista sonrió. Me adoraba y yo a él. Era común vernos abrazados en el sillón mirando el noticiero.
El día que le dije que quería ser periodista sonrió. Me adoraba y yo a él. Era común vernos abrazados en el sillón mirando el noticiero.
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