Piloto
Lo conocí hace más de diez años. Verano tras verano lo veía caminar hasta la playa. No recuerdo su nombre, tal vez nunca lo supe.
Usaba un piloto negro, sin importar que el sol le pegara en la espalda. Entonces, mi abuela lo apodó "Piloto". El pobre tipo era objeto de burlas para muchos y temor para otros.
Este hombre nació viejo, pensaba. Cada arruga de su cara aparentaba ser una lágrima de su pasado y sus pies se arrastraban por la arena con dificultad. No recuerdo si sus ojos eran verdes o celestes, pero recuerdo que era una versión deteriorada de Papá Noel por su extensa barba blanca.
Todos los días lo veíamos a la misma hora y nadie sabía donde vivía. Él era especial. No era un hombre más a la deriva en la calle. Piloto era parte de mi vida, parte de mi infancia, parte de mi rutina a la hora de ir a la playa con mi familia.
"Piloto es rico, es rico!!", dijo mi vieja un día. Resulta que había hablado con alguien del barrio y le contó su historia. Todos nos quedamos sorprendidos al entrerarnos.
Piloto era rico, y lo que es más: Piloto tenía familia!. ¿Qué fue lo que lo impulsó a este hombre a vivir en la soledad absoluta durante tantos años? ¿Problemas económicos? ¿Combates familiares para quedarse con su fortuna? Nadie lo sabe.
Ese verano lo volví a ver dos o tres veces más y me mordía los labios para no ir a preguntarle. De todas formas y aunque hubiese tomado coraje, seguramente mi mamá no me hubiese dejado acercarme a él.
Automátiamente dejé de tenerle lástima cuando lo entendí. No importa el motivo; Piloto había decidido vivir solo, fue su elección de vida. ¿Dónde? Cerca del mar. No pude evitar envidiarlo cuando lo entendí. ¡Piloto era uno de aquellos afortunados que vivío su vida como quiso y en el lugar donde más quería estar! Piloto era del mar, era de todas aquellas cuadras que caminaba con dificultad. El tipo elegía no bañarse y comer siempre afuera, ¡era genial! Decidió no cocinar nunca más, pensar en su felicidad, despertarse a la hora que quería y hablar con la gente sólo cuando el tenía ganas.
Pasaron algunos veranos hasta que volví a ir a Villa Gesell. Tenía tantas preguntas para hacerle, que me las anoté en un cuadernito. No hubo un solo día en el cual mis ojos no lo hayan buscado. Jamás lo volví a ver.

Ah bueno!!! Muy bueno Manis!! Esto es verdad?? Soy tu fan, te juro. Quiero leer más! Te amo
ResponderEliminarjajajaja...gracias lindaaaa!! te amoo con todo mi ser...preguntale a mami, vas a ver!! que poca memoria por diosss!
ResponderEliminarme encanto!!!
ResponderEliminarademas de la historia, la forma en que esta narrada.. 10 puntos linda!!
te amo con el almaaaaaa
y me gusta mucho tu nuevo emprendimiento =D
besoteeee
Me Encanto!!!!
ResponderEliminarLo mejor de todo es que vivio como quiso, cosa que muchos tendriamos que aprender. A no dejarnos llevar por el que diran de la sociedad ni el movimiento masivo de la gente.
Hay que tener mucha paz mental y seguridad en si mismo para poder vivir sin importar lo que digan.
Si es real la historia, es de admirar.
Y si la inventaste amiga, es porque de alguna manera queres empezar a vivir asi.
Son señales amiga...
PD: Perdon si fui muy profunda, Te amo!
Nati
Bella historia Pi. Te obsequio una frase que suelo comentar en los talleres:
ResponderEliminar"¿cuántas veces dejaré de bañarme en el agua de ese río?
¿cuántas oportunidades tengo de decir o hacer eso que quiero y que me habilita un mundo de posibilidades -o no, nunca lo sabré si no lo hago-?
¿ Cuánto tiempo voy a permitirme para eso que quiero lograr?
Me encantó todo, tu blog lo tengo en mis favoritos.
Beso!
Cristian.
muy bueno! muy bien armado y te deja un toque de misterio..
ResponderEliminaresta aprobado, aprobado! jajajja